viernes, 26 de agosto de 2011

De sueños

Partido mediocre- Felipe Coello dixit-.
Y no le falta razón: a medio partido estaba pasando las hojas de una antología de Francisco Brines, la televisión encendida, el volumen al mínimo. No me debe gustar el baloncesto en exceso, al menos no a la altura de una internauta, que mantiene un blog en la nube que habla de casi todo menos de este deporte.

“Fue aquella tarde un tizón,
 Y después fue violeta
 Todo el aire. Blancas luces
  En el cielo destellaron.
  Y yo oscuro.
                          Larga noche

Y al llegar la madrugada
Del cuerpo nació la sombra”

Francisco Brines
De “La última Costa”.

Alabanza de los comentaristas de La Sexta a Susana Gómez, árbitra (perdón) murciana (en este punto no pido perdón). La crisis económica está golpeando inmisericordemente el deporte de base y los estereotipos de género actúan sobre las familias que, en muchos casos, priorizan las actividades de sus hijos e hijas en función del sexo. He dicho “en muchos casos”. Incluso se llega a afirmar que las cuotas que se pagan para poder jugar al baloncesto federado de base, y que suelen ser inferiores paras las niñas y adolescentes en equipos como el AD Infante –también cobran menos las entrenadoras- crean discriminación. Habrá que modificar la Constitución Española, otra vez más, para prohibir expresamente la discriminación positiva y las políticas de igualdad de género.

Muerte inesperada y dolor inconmensurable. Alfonso Reyes, padre de Felipe Reyes, falleció de un ataque al corazón. Mes de agosto que a muchos y muchas nos trae malos recuerdos. Los comentaristas de La Sexta dedicaron un emotivo recuerdo al fallecido: alguno lo conocía y resaltó el hecho- no sabemos si estadísticamente sentado- de que los padres suelen acompañar a sus hijos deportistas más que las madres. Será por otro hecho tampoco constatado: las mujeres podemos hacer muchas cosas al mismo tiempo, los hombres solo una, en este caso acompañar a los hijos. El eterno retorno a los estereotipos de género.

Ayer el Palacio de Deportes estaba prácticamente lleno. “He tenido un sueño”, que esta temporada las gradas del Palacio reventarán con la asistencia de seguidores, que jugaremos la Copa del Rey y que el baloncesto será el primer deporte de nuestra ciudad. Pero claro, yo no soy Martin Luther King y mis sueños no se suelen cumplir- los suyos tampoco-


miércoles, 24 de agosto de 2011

Des(variaciones)

Si bien es cierto que la libertad no nos hace libres per se, no se puede negar, so pena de arrastrar las cadenas de una inmoralidad indecente, que es un buen escenario, el único posible, para aspirar a alcanzar las luces del bienestar y el conocimiento. Pero cuando la libertad se arrastra por el lodo de la política, como está ocurriendo estos últimos años, y va de boca en boca confundiendo ilustración y comercio, liberalismo y mercado liberado de las fauces de la solidaridad, solo podemos temer que los eslabones de la cadenas se fortalezcan con metales más resistentes, que las cañoneras abran los neopuertos del siglo XXI y que las hambrunas, esa ignominia que nos hace recordar que la evolución del ser humano está en las primeras etapas de su andadura, sean bendiciones para las tribus del cuerno de África y del mundo en general.
Sonroja que una clase política que apenas ha desarrollado derechos fundamentales de todos los ciudadanos y ciudadanas, pretenda modificar la Constitución Española para incluir un límite al déficit público.
Sonroja y avergüenza.
Podrían también incluir la prohibición de construir durante doscientos años en espacios naturales arrasados por las llamas, pero si bien es cierto que un parado se puede quedar sin cuatrocientos euros de subsidio mensual porque el límite del gasto público tiene un máximo constitucional,  no se puede poner fronteras al ladrillo y a sus mentores, sean éstas naturales o artificiales.
Desde este foro me uno a la propuesta de solicitar un referéndum vinculante sobre el establecimiento de un límite al déficit público.

viernes, 12 de agosto de 2011

Los poderes manchegos profundos...


El mar es una ciudadela sitiada por todos sus francos: murallas de espuma y palmeras, molinos derruidos en mitad del llano, sierras desnudas vacías por dentro, sol, química y, ¿por qué no?, física. Las ramblas desovan muerte en las orillas del mar, parajes oscuros, medusas, arena y cañaverales ardiendo a la luz del mediodía. Mientras tanto, los días transcurren plácidos en los cielos mediterráneos, esperando el viento de levante, la brisa que acaricia los rostros como el terciopelo y el aroma de las amapolas. El mar es dueño de nuestros paseos, de los pálpitos que nos agitan al contemplar las gaviotas en el horizonte, al atardecer, surcando un mar húmedo de aire, con el color del crepúsculo sonrosando sus blancas alas. La mar de los marineros y de los amantes prendados de la luna y de las estrellas.

Más allá, hacia el interior de nuestra consciencia, física y química de nuestros recuerdos y de nuestros anhelos, los llanos espesos de encinas, los ríos quebrando la horizontalidad de un paisaje hermoso, con sus hoces y sus bosques de ribera, los molinos quijotescos, las plazas mayores, las lagunas y los espejismos de viñas que se sonrojan en otoño como una herida de desamor que anuda su rencor en los lazos del cielo de estrellas brillantes, lágrimas de agosto que contemplamos desde las hojas del laurel.
 
Los poderes manchegos profundos se llama el equipo de nuestros hijos que participa en el 3X3 de Santiago de la Ribera, junto al mar añorado por Eloy Sotelo en el frío invierno de Leningrado, hoy San Petersburgo. ¡Ojala pudiéramos tocar con los dedos los versos en llamas de un poeta que murió creyendo en el amor a una tierra que deshojaba la belleza en las llanuras doradas de Santa María de Campo de Rus!, ¡ojala nos dejaran seguir el rastro herido de unos versos que granaban en la boca de su amada, en el puerto de Alicante, la llovizna y la muerte ondeando en el paisaje recortado por las laderas!. Pero nosotros somos menos poéticos, no bebemos en las fuentes del mar y de las nubes. Buscamos en lontananza el cuchillo que exacerba el aroma del queso y que abre el racimo de uva con el filo de las centurias romanas- trigo, vid y olivo-; disfrutamos del baloncesto y de la brisa del mar, de la sal y del brillo del sol que bruñe con sus dedos de luz las crestas de las olas.
Los poderes manchegos profundos es nuestra apuesta porque es la poesía de Eloy Sotelo, el otoño crepuscular de la selva de Iratí, la mirada serena de Ainhoa Izar, la mesa y el palmeral, el aroma del queso y el sabor del vino, David Lucas, Álvaro Gómez, Darío Sarrías y David Saura él, tu y yo, ellos, vosotros y nosotros que nos divertiremos a la orilla del Mar Menor, en Santiago de la Ribera.

lunes, 8 de agosto de 2011

Comienzan los 3X3...

Ayer hubo 3X3 en El Pilar de la Horadada: calor tórrido, el pabellón parecía una sauna y, en dirección al mar, con las hojas de los árboles quietas y silenciosas, se leía en una nave industrial “Cubi Horadada”. Se podría haber celebrado allí el torneo, rodeados de cubitos de hielo y no en aquel horno y con aquella propaganda megafónica que anunciaba insistentemente el éxito del 3X3 con una aumento del 33% de los equipos participantes. Mala organización, un trofeo horroroso y algún que otro jugador murmurando que no le volverían a ver por aquellos lares y en aquellas fechas.
El Mar Menor y las medusas, el Mar Menor y las babosas, el Mar Menor y la metástasis previa a la muerte. Ni Eloy Sotelo, ni Ainhoa Izar, ni Juan Goytisolo, ni la poesía ni la prosa. La albufera se muere, y con ella recuerdos, vivencias y sueños a la luz de la luna. Habría que hacer escarnio público de mucha gente que ha realizado ímprobos esfuerzos para acabar con una joya que ya solo permanece en la memoria: alcaldes ribereños, gobiernos regionales, ministerios de medio ambiente…pero, ¿para qué?. Importa un comino la naturaleza, el equilibrio ecológico, las aguas transparentes, la vida a medio camino del fondo de arena, el pasado y el futuro.
El fin de semana próximo se juega el 3X3 de Santiago de la Ribera: prestigio, gran participación, excelente organización, palmeras y brillos en las olas.
Esperando…

viernes, 5 de agosto de 2011

Dinero


¿Volamos con llamas en las alas o es que ya no somos sino pesadillas terrenales en un desierto de piedras y polvo?, ¿qué fue de la vida, de los molinos derruidos en mitad de una tierra rojiza de cañaverales, palmeras, pinos y calmas olas teñidas de medusas y olvido?, ¿qué fue de esa burguesía que derribó murallas y achicó mares con mercancías, acumulación de capital y, para que negarlo, explotación de la mano de obra?, ¿por qué la añoramos ahora, surcada la primera mitad del Siglo XX con destrucción y muerte, construida la segunda con los materiales de la responsabilidad social y de la solidaridad?, ¿quiénes son esa gente que juega con nuestras vidas y con nuestros destinos a los que se llama especuladores?, ¿por qué solo el dinero es respetado y no así las vidas de millones de personas, sus escasas propiedades, la lámpara de la noche que iluminaba su futuro con los destellos de una seguridad construida por todos?.
¡Quién sabe…!

miércoles, 3 de agosto de 2011

Especulación

"Me he acercado al Banco de Santander para pedir un préstamo: quiero ser especulador y necesito financiación. Dicen que es el oficio más rentable del momento".

De mis lecturas


martes, 2 de agosto de 2011

Un soplo de aire sacro

Parece que el Cb Murcia está armando este año un equipo respetable, pieza a pieza, crucifijo a crucifijo. Desde el Escorial murciano llega un soplo de aire sacro, tal vez con El Mesías de Händel filtrándose a través de la cúpula y haciendo soñar al valle con noches de flores y olores barrocos. Y llega con un viento cálido, a veces tórrido, que agita los estandartes de una ciudad diseñada para el consumo- tranvías de ensueño verde, el paisaje, la huerta, el cielo azul, las colinas rojizas del crepúsculo…- y para la contemplación de una eternidad que nos es vedada- carne y muerte-.
Parece que el Cb Murcia se llamará UCAM Murcia en la Liga Endesa 2011-2012 y otearemos las raíces siempre ocultas de los milagros anhelados- de media tabla para arriba, ¿por qué no la Copa del Rey y los cruces?- si el Cristo de Monteagudo y su sombra tardía nos protege con un manto de dorados suspiros teresianos- Bernini, el cincel y el éxtasis de la santa de Ávila- y el amor divino torna en amor terrenal por los colores, por la sangre que brota por los poros negros y rojos de nuestro Cb Murcia.
El amor platónico debe burlar sus esquemas inmateriales y transformarse en una inmensa ola caliente que abrase nuestros corazones y llene cada domingo del otoño futuro las gradas del Palacio de Deportes. Quedan pocas oportunidades para hacer del Cb Murcia un equipo importante en una ciudad que siempre ha sido pequeña para soñar en grande, y cuando lo ha hecho, o ha pensado que lo ha hecho, solo ha sido para agrandar bolsillos ajenos y dejar facturas en cada limonero arrancado y quemado en la hoguera de las vanidades.
El Mesías de Händel vuelve a sonar en las hechuras maltratadas del valle. Que no sea para volver a vivir las pesadillas del pasado

sábado, 30 de julio de 2011

Paradojas

¿Qué se encuentra detrás del silencio?
La voz de los que hablan.








Ilia Repin: Los sirgadores del Volga

jueves, 14 de julio de 2011

Paraísos de incertidumbre

Cuando regresamos a la tierra descubrimos que existen paraísos de certidumbre en los que no merece la pena vivir, tampoco morir eternamente. Aguas turbias, torrentes de cieno en la mirada, una nube extraña, como un rabo de camaleón, ascendiendo por las paredes rectilíneas de un futuro reconstruido con las experiencias, felices o no, del pasado. Nos asimos con las colas místicas de los monos a las ramas gruesas y sempiternas de las creencias deshumanizadas por la escolástica: fe, esperanza, amor, transcendencia. Y pensamos que los siglos han transcurrido sin cambios evidentes, siempre los mismos dueños de nuestros corazones, que abren en canal para mostrar al mundo que no solo somos carne, también sacrificio, lucha, espíritu y oropeles en derredor.
Los paraísos de certidumbre nos hacen infelices, a pesar del sabor húmedo de las nubes, y huimos como el diablo huye de los campos de limones, de las torres y de las cúpulas en medio de la huerta. Más allá de los membrillos maduros de septiembre, de San Miguel en los primeros días del otoño, de San Francisco de Asís y el 4 de octubre, de las águilas en las altas cumbres, de los gorriones un tanto estúpidos en los aleros de los claustros monacales, nos queda la convicción de que hay hilos invisibles que mueven nuestros brazos, nuestras piernas, nuestro cuerpo todo y que las ideas que se hacen palabras son dictadas en los campanarios y vía crucis de las guerras de religión de una Europa de ríos de sangre y hogueras en las acrópolis, ágoras y lugares de peregrinación laicos.
Nos elevamos como columnas de humo por encima de los trescientos y pocos metros del Puerto de la Cadena aguardando mensajes en el viento, aullidos de mar embravecido en las hojas de los árboles, espectros de esperanza en los cortafuegos de la sierra, y solo escuchamos el lamento del silencio, la pluma deshecha, el agua blanca de un mar blanco en mitad del incendio de la biblioteca de Alejandría. ¿Cuándo volverán los bárbaros, Kavafis, a escandalizarnos con sus palabras que descienden de los paraísos de incertidumbre?.
Nunca, mañana, el teatro romano, los pecios en el fondo del puerto, la laicidad, tu, él, vosotros, ellos, la libertad buscada y siempre perdida.

viernes, 1 de julio de 2011

Hemos vivido muchos siglos en la oscuridad...


Hemos vivido muchos siglos en la oscuridad y cuando hemos tocado el poder con las algas adheridas a los dedos, húmedas, saladas, escurridizas, traicioneras, hemos seguido viviendo en las tinieblas, como si no fuéramos amos siquiera de nuestros sueños, tampoco de nuestras vidas y escasas pertenencias. El poder y su viscosidad, el poder y la traición, el poder y la frustración…
Hemos vividos muchos siglos con las manos yermas, sin vida, señalando el cielo, las nubes que lo cruzan arrastradas por el viento, el sol azul –o verde, o rojo, o violeta-, las gaviotas y los cóndores de las cordilleras blancas, y solo las algas y su olor a salitre, a mar, a olas y a espuma blanca nos han acompañado en la travesía de los desheredados – los esclavos, los herejes, los cavadores, los guillotinados, las brujas y los encantadores de serpientes- nos ha hecho sentirnos libres en una cuadrícula del corazón colectivo de todas las generaciones y de todas las razas.
Hemos vivido muchos siglos rozando el poder con el aroma del mar, con la visión extraña de las velas latinas en el horizonte azul y de los molinos en las llanuras de algarrobos, almendros, higueras y sueños tardíos de grandeza. Nos hemos creído grandes siendo polizones en un barco de espejismos de grandeza, y todos, pasajeros y polizones, nutrimos ahora el fondo de los mares, alimento de cangrejos y de peces de ojos luminiscentes.
Hemos querido tocar la Nube con los dedos sin huellas dactilares, seres sin pasado, sin filiación, sin palabra, para arrojar el silencio de los siglos a las fosas del olvido, y no nos hemos percatado de que la Nube es infinita y que los bucles de la mentira nos arrastran a las costas vacías, allí donde la noche es noche y el verbo solo existe enterrado en la arena, entre los restos del naufragio colectivo.
Invocar ahora a Eloy Sotelo, a su verso fácil y su indumentaria de mendigo londinense de mediados del decinueve, a sus manos ateridas por el hielo, a su cuerpo hermoso fosilizado en las entrañas de un lago blanco y duro, de poco nos sirve; invocar a sus amigos, a sus seguidores, a su amada rodeada en el puerto de Alicante, a mi madre, a la revuelta permanente, al “no pasarán” de las calles atenienses, al sol, a la luna, a los mújoles nadando en aguas transparentes, a los caballitos de mar, al amor de nuestra vida, a ti, a mí, a todo lo que merece ser amado y a todo lo que merece ser olvidado, nos hace suspirar y pensar que la vida transcurre por espacios, muy estrechos, casi imperceptibles, de serenidad y de creencias en el más allá.
Invocar a Ainhoa Izar, ¿os acordáis de ella?, a esa estrella que ilumina con su mirada dulce y húmeda a la vez las hayas de Irati, a esa mujer que no quiso viajar a Sara y prefirió buscar los sonetos de Eloy Sotelo en las aguas tranquilas del Mar Menor, en la espuma y en la boca hambrienta de la luna naciente, nos hace besar el viento enredado en sus cabellos, el aroma a humus y a libertad.
Estamos en verano y la mente es caprichosa.
Vuelve Eloy Sotelo y la blanca muerte de Leningrado, vuelve Ainhoa Izar y las estrellas que la protegen, que nos protegen, de los gélidos vientos que soplan por esta mortecina Nube de nuestros recuerdos.