sábado, 10 de marzo de 2012

De la necesidad de creer y de crear

Anda Jesús García embarcado en proyectos literarios personales y yo me pregunto por el destino de los poetas presencialistas que hacían del baloncesto poesía- o de su ausencia virtud-.
¿Qué fue de las noches blancas del Báltico, amigo Kadaré?,
¿y de las nieves eternas y del aullido del lobo?,
¿y de la luna que alguna vez creímos nuestra
y ahora es un astro estéril que apenas contemplamos en los plenilunios del estío?.
A lo lejos, el mar.
¿Y el Cantón de Cartagena?,
¿y las higueras a la orilla de la carretera?,
¿ y los amores perdidos entre el olor a pólvora y a utopía?.
¿Qué fue del mal y del nosotros?;
olvido.
Los poetas de la presencia
-que algunas veces aplaudieron y otras callaron-
son ahora ausencia y su poesía habla del silencio,
y su voz es un susurro apenas perceptible
en la hojarasca del otoño pasado.
Anda Jesús García embarcado en proyectos de ilusión
pero algo falta en el espacio que nos separa
del baloncesto.
Y no es la espuma del cielo,
ni las nubes del mar,
ni el viento que fluye como un torrente de sangre,
ni la sangre que nos hace doler
en los estiajes del alma.
Algo nos falta cuando miramos los graderíos
y solo vemos vacío en la mirada de los nuestros,
la llama que alguna vez dejó de iluminar el tiempo pasado
cuando los poetas presencialistas eran libres para escribir
y una paloma oscura surgía del Templo de los Elegidos.

lunes, 5 de marzo de 2012

Me dicen...

Me dicen que la tierra se resiste a hablar el idioma de los hombres por pudor,
me dicen que las semillas que alguna vez expandió el viento
eran palabras de reproche en los ecos de la mañana.
Me dicen que eres hermosa cuando duermes,
que el agua que brota de tus ojos es azul como el mar
y que los susurros de tu cabello son como las hojas
del otoño.

La Real Academia de la Lengua


A diferencia de la lengua castellana (o española), la lengua inglesa no tiene una Real Academia que “la limpie”, la fije” y le dé “esplendor”. No estaría de más que la tal Academia sea disuelta ahorrando al erario público un dinero necesario para otros menesteres. Acaso así, podríamos tener un escritor de la talla de Paul Auster o que incluso al mismo Arturo Pérez Reverte se le pudiera considerar escritor y no divagador de exabruptos.
Pido profundas disculpas a mis amigos cartageneros, si es que todavía me queda alguno- creo que sí-.

viernes, 24 de febrero de 2012

En toda historia hay un antes y un después...

En toda historia hay un antes y un después. En todo cadáver hubo vida, en todo ser vivo hubo un cadáver que se petrificó en los ojos de arena de la quietud.
Escribir...
Somos un párrafo enterrado en los versos de la realidad, aunque ésta se nos presente como tragedia, y no como cadena de endecasílabos que nos aprisiona en el baldaquino de Bernini.
Barrocos sueños de un pasado de tinieblas y muerte en las llamas de la epilepsia.
¿Quienes somos?,
¿Quienes fuimos?,
solo sabemos que seremos ceniza en los rizos del mar.
Hubo vida pero ahora somos estatuas de sal: Él nos ha mirado y el llanto de los olivos corre ladera abajo, y el sol es un nubarrón dorado en los intersticios de la piel.
De tu piel, amada mía.

Cadáveres,
cadáveres arrastrados por la crecida del río,
abrazados a los troncos de los pinos, desciende la muerte....
La muerte desciende.
En toda historia hay una mentira que nos hace esclavos,
en toda esclavitud la mentira es el centro del Universo,
de un universo humano, como una gota de agua,
como el reflejo de tu mirada, amada mía,
en la arena de la quietud.

De tu piel, amada mía,
bebo el tremolar de la luna
(que se aleja, que se oculta)
y el ser vivo que fui es el cadáver que alienta
tu sed de eternidad.
¿Dónde te escondes?,
¿con qué palabras dibujas el rectángulo oscuro y húmedo de la fosa?,
¿Que palpita detrás de los muros de tu corazón?:
un poema, amor mío,
un soneto escrito cuando no volviste
y te quedaste con mis de alas de viento.

En toda historia hay un antes y un después,
pero ya somos todos cadáveres
de un mundo que dejó de soñar.

martes, 31 de enero de 2012

De ceses litúrgicos

En el cese de Luis Guil ha truinfado la letra granítica y fría del Antiguo Testamento. Ese Dios vengativo que no perdona a los inocentes porque son vástagos del objeto de su ira.
Estamos en buenas manos...el viento mece nuestros pensamientos, siempre buenos y puros, alejados de herejías milenaristas, de fuegos fatuos que anuncian la proximidad de un camposanto.
Volveremos la mirada hacia Guadalupe buscando la palabra escrita en el cielo blanco del amanecer.
Así sea....

miércoles, 25 de enero de 2012

de poetas megalíticos

Nuestros políticos son poetas megalíticos que esculpen versos afilados de silex en las frentes despejadas de los obreros -como la espina de una rosa o el viento fenicio de una Antigüedad perdida sus actos poseen la fealdad de la destrucción y la belleza del fuego y el crepitar de las consciencias-.
La cultura, tal como la conocemos, llegó de Oriente en embarcaciones de ratas y de esclavos, mientras el rapsoda rimaba sentimientos en las doradas estrellas de un mar dormido en el plácido lecho de un día de mediados de julio.
El estío y las ratas, el dolor y la sal en las heridas de la esclavitud.
Ahora nos dicen que esos tiempos volverán, que los esclavos ya no reman en galeras y que la luna nos mira con desdén desde que los poetas se preocupan del látigo y no de la pluma y el papel.
Luna triste, triste luna de Valencia: el Mediterráneo se refleja en las heridas abiertas de tu cuerpo de oro, y vistes un traje de tierras míticas en sombras de palmeras y dátiles de rizos de viento.
Desnuda te queremos, Selene, desnuda y blanca como las nubes y el algodón de las plantaciones; no con trajes de soberbia ni con luces de presidio- en el vacío, en las alas muertas de las mariposas-

domingo, 15 de enero de 2012

Desierto

Si todavía nos consideramos extraños en este mundo, después de tantos años de habitarlo y beberlo con los poros de la piel, no será porque no pocas veces nos hemos caído del caballo y hemos visto la luz a lo lejos, una antorcha de azufre y voces lejanas, como el llanto de la lechuza en las noches de luna llena.

Si alguna vez hemos rezado con devoción mientras oteábamos de soslayo el minarete, la torre catedralicia, la bóveda de cuatro corazones partidos por el rayo del desamor, no será el canto del río, los cañaverales susurrados por el viento, el canto rodado lanzado sobre los cristales blancos del agua, la mano que te llama y la que te dice “quédate quieto, yo te engaño con mi voz y mi nube de azúcar”, las razones ocultas de que hayamos abandonado las creencias más íntimas y alejadas de la materia, de la piedra, de la madera, del volcán acallado por el temblor de la naturaleza desbordante de amor por la desolación.

Si quisiéramos llamar a aquella tarde una sinfonía de sentimientos y no, como nos pide a gritos la sinrazón, el último latido de una vida que se apaga como una cerilla quemando los dedos, borrando las huellas dactilares, ocultando con un velo de negra seda un pasado que alguien creyó brillante y solo fue la ilusión de los descreídos que en una milésima de segundo adoraron los cirios dorados del altar de la vanidad, no me echéis la culpa a mí, pobreza en un mar de desechos humanos y alambicados esqueletos de fe inquebrantable en un futuro perfecto.

Si alguna vez el Mesías se escuchó en las catedrales de cruz griega y un balón de baloncesto retumbó en los deambulatorios avejentados por miles de años y de tránsitos encorvados de los creyentes que derramaron lágrimas de sal sobre la piedra, sobre la cruz, sobre los abalorios, sobre las olas del mar que se amansan en las capillas góticas y sobre nuestras propias esperanzas traicionadas por lenguas de serpientes que hablan cuando han de callan y callan cuando sus palabras son convenientes y necesarias, no fue por voluntad de ser sino de desaparecer en una Nova, en un agujero negro, en los inconmensurables agujeros de un alma destrozada.

Si rezar es necesario, también lo es creer, señor obispo o capellán de nuestros actos inconclusos.

Somos la última travesía por un desierto de piedra y escorpiones.

Así sea.

miércoles, 4 de enero de 2012

El año que comienza...

"Navegamos por los campos de amapolas
Que, a la vista de las aves, son infinitos
…como tus ojos, amada mía.
“El capitán nos observa con desdén,
Somos náufragos en su desdicha,
Somos como los pétalos del crepúsculo:
Luces que nos guían en las inhóspitas noches.
Navegamos sin ruta decidida,
Amantes errantes del nuevo mundo,
Ocultas en la espesura vivimos las palabras silenciadas
En la gélida mirada de la desdicha.
Navegamos en gotas de lluvia,
Arrastrados por el viento
En un mar de voces aterradas,
Amada mía,
Y tu mirada es ese sol que nos sonríe
En las largas penumbras del invierno.
Llegará un día de luciérnagas en la blanca arboleda,
Amada mía,
Un torrente de risas en los campos deshojados,
Y tu serás la princesa dormida en el tiempo,
La dulce inocencia de las colmenas,
Reflejos opalinos de un mundo que murió,
Corteza ósea de la verdad que invocamos
En la soledad de las multitudes.
Amada mía, cabello de amapolas…”

Eloy Sotelo