viernes, 30 de diciembre de 2011

En lo relativo al amor...

"En lo relativo al AMOR, con Dios sin duda alguna".
Aruko
 "Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios." 
Aristóteles.



El Tiempo es al único dios al que reconozco, estimada Aruko. Todos los seres humanos, príncipes y mendigos, todas las sociedades, todas las civilizaciones han intentado sobrevivirle. Ninguno, ninguna lo ha logrado.
En relación a los demás dioses, que los hay y muchos, el transcurrir de las estaciones, del sol del estío, de la hojarasca y el otoño, de la desnudez errática de las moreras y el invierno, de la primavera y el vuelo invisible de miles de mariposas, los ha confinado en una nube gris de olvido y ensueño. Solo quedan sus recuerdos y sus espejos que reflejan majestuosidades deshechas en la cal de los cementerios.
Aristóteles...
Desgraciadamente, en la soledad solo somos dioses, es decir, nada. Las bestias solo se manifiestan socialmente.
Gracias Aruko por tus palabras. Las sujetaré con alfileres en el altar del Tiempo.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Por aguas del Mar Menor



"Soñamos con espejos
que nos envuelven en burbujas
de eterna autocomplacencia". (*)

Eloy Sotelo

(*)- la derrota del Cb Murcia 95 frente a la Selección Cadete Masculina me ha hecho recordar estas estrofas de mi abuelo.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Nochebuena

Si supiéramos discernir lo que nos diferencia de los pájaros y, a veces, nos hace infelices...
Acaso sea la imposibilidad de contemplar el mar desde el cielo, con el viento rozando nuestro rostro y rizando nuestro cabello
o el sentimiento de ser seres limitados, incapaces de abarcar con el pensamiento el llanto de un bebé en la ladera del valle, a kilómetros de distancia de nuestra ausencia sobre aluviones de arena y arcos mudéjares.
O tal vez la envidia del halcón y de su veloz vuelo, esencia de los dioses que nunca fuimos y que nunca seremos,
o El sueño eterno, ¿en qué paraíso habitas la luz de las nubes, amigo Chandler?, o la literatura que nunca escribiremos o que fue escrita sin nuestro consentimiento, y en la que nos acogemos con sus dulzuras y sus agonías postaristotélicas,
amigos y enemigos.
Vivimos para vivir muchas vidas hasta que comprendemos que somos únicos, lo que normalmente nos hace desgraciados cuando cruzamos el río u observamos la perspectiva desde el puente por el que cruza un viajante....la muerte pronta a manos de la pluma de Miller, don Arthur.
Crueles miradas en la espesura del crepúsculo, rojo, violeta, la explosión incontrolada de todas las mariposas que habitan el polvo lunar.
Yo no soy tu vida, nunca lo fui.
Escucha hermosa noches de estrellas carnosas,
allá abajo la tierra es una hoguera, son 7 mil millones de hogueras que se miran en el fuego y escuchan el crepitar de la esperanza en sus corazones de libélulas y de estanques de nenúfares y peces de colores.
Hoy Nochebuena, un espejo estelar que nos llama con una voz henchida de olas púrpuras en la palma de la mano.
Hoy es una noche para agradecer la mera existencia, el dolor que se remansa en las páginas negras de la memoria, la ausencia de poetas y de escritores, los discursos de los camaleones en palmeras de rocío, el perdón momentáneo- hasta que la ira retorne en la hojarasca del otoño venidero-.
Amor con mayúscula, sin Dios o con él; ¿qué importa?.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Felicidades (*)

Después de batallas ganadas y alguna derrota innecesaria, soñé que el enemigo huía a lomos de escorpión por las arenas quemadas de lo que alguna vez fue el Valle del Segura. La solana era la única sombra del desierto y a lo lejos, en mitad de un cielo de granito azulenco, la primera estrella de la esperanza se recortaba sobre un lienzo de terciopelo rojo.
Fueron colosales nuestros contrincantes, experimentados en el arte de la alegre traición, oradores de culos secos de botellas de cerveza en chamizos de paja y barro junto a palmeras y camellos alejados de la Ruta de la Seda. No hubo rasputines aunque alguna vez, como el reflejo del rayo verde, vi la figura del judío centroeuropeo caminando entre la nieve y mascullando palabras obscenas en yiddish.
Lo demás, miradas y silencio, reproches junto a la cuna del recién nacido, los reyes vasconavarros ocultando sus vergüenzas en Zumárraga, la hierba, los helechos, las sombras de las hayas...
Ganamos batallas importantes pero seguimos viviendo en la incertidumbre del relativismo moral, sabiendo que las lanzas son quebradizas y que su posición es variable, como las veletas de los tejados de los Shtetl.
Acabamos con dos estrofa elegidas al azar de nuestro Consejero Poeta Cruz, hombre de cultura y de luz en las oscuras noches del invierno, 

“El dolor es una ideología
(nunca revolucionaria)”.

Pues eso, feliz ideología en el dolor, que mañana nace el niño Jesús para salvarnos y ya van más de 2000 años no sabiendo si se trata de un placebo o de una frustrada utopía.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Allí donde solíamos gritar....





¿Allí dónde solíamos gritar era también dónde solíamos soñar?,
¿qué me dices, príncipe heredero de una vergüenza secular, de la muerte,
de la vida, de las flores cortadas, de la savia de un pasado soñado?.
Transcurrieron los años, las décadas, los libros y los poemas
en los labios carnosos de la Historia,
y ya solo somos soledad en el cristal más azul de la luna,
cadáveres en la despensa,
mujeres sin hogar en laderas de hielo
-el vuelo del halcón sobre las encinas dormidas-,
y la luz de la sangre en las procesiones de un invierno triste,
de derrota y cuerpos encorvados en el perfil del crepúsculo.
¿Qué me dices, princesa que has heredado los anhelos de tierra de mis ancestros,
qué me dices de las compañeras asesinadas
en los campos roturados de abandono?.

sábado, 17 de diciembre de 2011

EBS cartagena (99)- 46 AD Infante (99)- 34

Escucha bendito día de derrotas en lánguidos cipreses,
adolescentes, mujeres de un futuro cercano,
nubes perfiladas por el viento en sus dulces y rosadas
miradas...
Escucha en la derrota el grito de la esperanza,
tardío crepúsculo de voces vibrantes,
ardientes filas de tristeza,
lágrimas-pocas-,
la noche es fría como la mirada de la muerte,
la victoria, un vuelo de palomas efímero.
Volvemos de la sal
en la luz del atardecer,
cerca del mar, de las blancas olas
de civilizaciones perdidas,
de pecios y ánforas de peces luminiscentes;
derrotadas las arenas
solo queda la tupida sabana de flores
y helechos en la húmeda sombra
de la noche.
Debajo de la piel de los misteriosos barrios
del otro lado del río
solo hay aspereza,
-dicen extraños susurros en voces de papel-,
solo desventura y aflicción,
ellas que surgieron de los cañaverales
y fueron princesas durante un día,
ellas que fueron nuestro orgullo
en los días de cálidas alegrías,
en las noches de lúgubres desdichas,
en todos los tiempos y en todos los momentos:
en las banderas ondeando en la nieve
y en la nieve reinando en el mundo,
sonrisas de gaviotas en el horizonte,
más allá del océano y de la charca,
más acá de nuestro amor filial,
bendito día de derrotas,
benditos todos los días...



jueves, 15 de diciembre de 2011

De crimenes...

Hoy cometí un crimen. Miré a Dios y me sonrió. Demasiadas mentiras detrás de cada acto, demasiadas verdades cuando se pierde la batalla- intelectual, moral, física...-, pero Dios siempre estará a tu lado cuando la sangre derramada no sea la tuya y la palabra impuesta lo sea en su nombre.

“Ya sabes, hija mía, que para mayor gloria de nuestro señor la iglesia siempre estuvo al lado de los fuertes”.

Aguirre, la cólera de Dios”, de Wener Herzog


Hoy cometí un crimen y Dios me sonrió. Debe ser que estoy al lado de los fuertes, pero no me complace , la tristeza me acompaña mientras se me reprocha o reprocho los males propios y ajenos, mientras Dios me sonríe con sus ojos azules de plácida nube o el amado me observa mientras duermo- ángel en brazos de Morfeo, inocencia recobrada-.
Hoy cometí un crimen, mañana la alborada lavará mis pecados con sus dedos rosados...

domingo, 11 de diciembre de 2011

El partido que no vi...de comprimidos bucodispersables

Eso fue anoche el Real Madrid, un comprimido bucodispersable. El Barça se lo metió en la boca, lo saboreó unos minutos y el equipo blanco se disolvió rápidamente, dejando un regusto a almendras amargas, a pólvora mojada, a fuegos artificiales devueltos al trastero.
En otra ocasión será.
Desconozco si el gol de Real Madrid coincidió con el primer grito de mi compañero mientras veíamos Noche de miedo. Ya se sabe, los hombres no están preparados para un futuro de terror- el que nos espera detrás de cualquier penumbra con los dientes sanguinolentos de vampiros y vampiresas de blancas y tersas pieles-, tampoco para contemplar la luna llena ascendiendo desde las amapolas del mar. La noche fue tranquila, no se escucharon bocinas, tampoco el estallido de las tracas; los vecinos respetaron el silencio de los cementerios- anoche el Santiago Bernabéu fue una cripta gótica en un camposanto que emulaba al Universo en su inabarcable infinitud- y nosotros, pobres almas desprovistas del soplo divino de la futbofilia, llegamos a la medianoche con el aliento del vampiro en la nuca y el silencio eterno dominando los recodos del valle.

Barcelona ja no és bona, o mi paseo solitario en primavera.
(Fragmento)


"......Sólo montaña arriba, cerca ya del castillo,
de sus fosos quemados por los fusilamientos,
dan señales de vida los murcianos.
Y yo subo despacio por la escalinatas
sintiéndome observado, tropezando en las piedras
en donde las higueras agarran sus raíces,
mientras oigo a estos chavas nacidos en el Sur
hablarse en catalán, y pienso, a un mismo tiempo,
en mi pasado y en su porvenir.
Sean ellos sin más preparación
que su instinto de vida
más fuertes al final que el patrón que les paga
y que el salta-taulells (*) que les desprecia:
que la ciudad les pertenezca un día.
Como les pertenece esta montaña,
este despedazado anfiteatro
de las nostalgias de una burguesía”.

Jaime Gil de Biedma


(*)-trepadores, lameculos.

viernes, 9 de diciembre de 2011

La soledad, un problema político

Esta tarde fui a la farmacia a que me dispensaran medicación para mis suegros. Todo normal. A ciertas edades la vida, cuando ha sido dura como la fue la de nuestros padres, deja de ser dulce y amable y nos recuerda que todo tiene su fin como alguna vez tuvo su principio- ¿quién se acuerda ya de él, de la niñez y de los melocotones y los albaricoques de la orilla del reguerón, de la biblioteca expoliada de un antiguo rector de la universidad y de aquel pájaro carpintero que encontramos herido en un bancal de limones?.
Volviendo a casa, con la humedad de la noche descendiendo de un cielo brumoso, he recordado la leyenda de una pintada en un edificio de la Avenida de Miguel Induráin: la soledad es un problema político. La soledad de cientos de miles de ancianas y ancianos que vivieron y trabajaron en la época del desarrollo industrial y de la despoblación vertiginoso del campo, la soledad de un crecimiento económico que no vino acompañado, como sí sucedió en Europa Occidental, de un despliegue de los servicios de protección social que los estados pusieron a disposición de sus ciudadanos. La soledad de la Tercera Edad entró tarde y mal en la agenda política española, pero entró. Como mucho antes entró en las agendas de las democracias occidentales la sexualidad como problema política- Kate Millet dixit-, y más atrás aún el subsidio de desempleo, el derecho a una pensión, la esclavitud, la abolición de las tiranías, los malos usos, el reconocimiento de la dimensión espiritual de la mujer....Avances y retrocesos, sueños y realidad....
Vivimos una época de dolorosos cambios, en la que debemos preguntarnos por lo que tenemos y a lo que no queremos renunciar. Y creo que la protección de nuestros padres y madres ante la soledad es irrenunciable por parte de cualquier Estado que se precie de democrático. Para eso se aprobó unánimemente la Ley de Dependencia, porque nuestros mayores, no todos claro, viven expuestos a la soledad, al abandono y al autoabandono. El modelo económico actual eliminó los lazos de solidaridad de las familias extensas sin que creara los servicios sociales necesarios y suficientes para que ninguna persona mayor corriera el riesgo de la soledad, del silencio de las habitaciones y de las paredes, del recuerdo, entre una leve y áspera sonrisa, de aquellos tiempos en los que las risas y los gritos de los niños y las niñas se oían por todas partes como rayos de sol de un futuro esperanzador y agradecido.
Creo que nuestros mayores no deben ser sometidos a nuevos sacrificios. Bastante han luchado y sufrido para que se les premie tan arteramente.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La hoja de ruta

Mientras diseño la hoja de ruta para despojar a Las Horas Sitiadas de todos los restos, ya pocos y recatadamente ocultos en metáforas mágicas, de baloncesto, me viene a la memoria aquel viaje al País Vasco siguiendo la estela de frío, lluvia y nieve que recorría horas antes del inicio del Puente de diciembre, la castellana meseta, hace exactamente un año. Y el barco que abría la veta de un mar de plata entre Ondárroa y Lekeitio, y la isla de San Nicolás y los eucaliptos, y Urretxu y Zumárraga, hogar, me cuentan amigos maledicentes, de un tal Iñaki Urdangarín.
Seguíamos las sendas de la selección de baloncesto cadete masculina: los ríos discurrían perpendiculares al Cantábrico y atravesábamos los valles oteando las brumas de las cimas, la humedad de los helechos y las ovejas dispersas en los calveros de los hayedos. Ciudades que alguna vez visitamos y que volvimos a saborear en la anochecida o en cálido sol del mediodía iluminando los campanarios de las iglesias y los sillares de piedra y musgo de los edificios y caseríos: Oñati, Bergara, Elorrio, Durango....San Sebastián. Fue poco antes de que cerraran el Txillida Leku, antes de que el olor de la pólvora orlara las fiestas, las aste nagusiak de los pueblos y ciudades de Gipuzkoa, antes de que lloviera un pan púrpura sobre las olas de hierba que se apagaban en las primeras arenas del óceano.
Ahora, mientras diseño la hoja de ruta para despojar a Las Horas Sitiadas de una piel extraña y dolorosa, pienso que el mundo del baloncesto es despiadado, pero también que es de ese tipo de crueldad que nos hace mujeres y hombres decentes porque de su esterilidad, como de los saladares, surge una amistad que se torna inquebrantable y sincera.