domingo, 28 de junio de 2009

Salvador Espriu: a veces es necesario...





Conocimos de la existencia de Salvador Espriu hace muchos años, en una entrevista que Joaquín Soler Serrano le realizó en el programa A Fondo, en el año 1976. Nos pareció un gran hombre, sabio, inteligente, con un espíritu cívico envidiable. Posteriormente llegó a nuestras manos una edición bilingüe de La Pell de Brau/ La Piel de Toro, que aún conservamos en algún lugar de nuestra casa. En 1993 viajamos a Cuba, y en La Habana entramos en una librería buscando los tres tomos de “El Ingenio” de Manuel Moreno Fraginals, otro gran hombre, historiador y maravilloso conferenciante. No había nada de don Manuel, sólo propaganda política y de la mala. Pero entre tanto desencanto encontramos una preciosa edición en castellano del Cant Espiritual prologada por Espriu. Debo reseñar que finalmente conseguimos comprar “El Ingenio” en el mercado negro y a un precio que consideramos una ganga: 15 dólares. Posteriormente nos enteramos que Moreno Fraginals se había exiliado a la Florida donde falleció en 2001, pero aún recordamos el verbo de estos dos grandes hombres, uno en televisión, el otro en una Murcia primaveral impartiendo un ciclo de conferencias que nos emocionó durante bastante tiempo.



A Vegades és necessari...



Sometimes it is required and ordained

that a man should die for a people,

but a people entire should never die

for one man alone:

remember that always Sepharad.

Make the bridges of dialogue firm

and try to understand and esteem

your children's different minds and tongues.

May rain fall gently on the cultivated fields

and may the air waft like a hand outstretched

benevolent and soft over the wide countryside.

May Sepharad live eternal

in peace, in order and in work

in difficult and hard-won

freedom.



( La Pell de Brau, 1960)









A veces es necesario...

A veces es necesario y forzoso

que un hombre muera por un pueblo,

pero nunca ha de morir todo un pueblo

por un solo hombre:

recuerda siempre esto, Sepharad.

Haz que sean seguros los puentes del diálogo

e intenta comprender y amar

las razones y las diversas hablas de tus hijos.

Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados

y el aire pase como una mano tendida

suave y muy benigna sobre los anchos campos.

Que Sepharad viva eternamente

en el orden y en la paz, en el trabajo,

en la difícil y merecida

libertad.





(La Piel de Toro, 1960)



sábado, 27 de junio de 2009

Se apaga junio como una vela mortecina

Se apaga junio

como una vela mortecina

en el umbral de un viento salvaje.

La noche tirita aguardando

los brillos de una mañana que nace

con dientes prietos de despecho.

Alumbra julio

entre algodones y licores amargos,

y alguien nos dice que allá por septiembre

caerán las primera palabras amarillentas

abatidas por el furor de las luciérnagas

en las noches lúgubres de un otoño apenas nacido.

¡Y me preguntarás quienes son

esos que no temen al destierro

y beben agua de las fuentes arenosas!,

¡Y me mirarás con esa sonrisa equívoca

que centellea cuando pasea el amo

su corona de amo en las gradas,

entre la muchedumbre que le vitorea como salvador

de un mundo que se desmorona!.

Para Santa Teresa el gentleman clamará al cielo

que levante nubes como rascacielos en el blanco harén

de la desidia,

y nos pasearemos de nuevo por los campos

y cementerios de la tierra que nos vio nacer,

acompañando a los nuestros

con otros dioses a los que alabar.









"Paisaje", óleo de Benjamín Palencia, pintor albaceteño de Barrax

jueves, 25 de junio de 2009

La Vía Láctea en tierras altas





La Mancha es tierra sagrada. Don Quijote meó alguna vez entre sus carrascas, protegiéndose del viento azulado engendrado por los molinos. Más al norte, se levanta sobre el oro una ciudad inverosímil, y los ríos mueren en cloacas y bates de béisbol traídos junto a la leche en polvo por los americanos. Pero allí la Vía Láctea es mera ilusión de farolas, faros de coches y miradas brillantes del tipo arcaico. El cielo no existe en Madrid, la noche tampoco, al menos esa noche que acaricia tu cara con el olor de los bosques danzantes. Y cuando buscas en el suelo la tierra húmeda, entiendes que el humus que fertiliza nuestros pies de barro es solamente la funda de plástico que protege las letras que desgarran un poema de Vicente Aleixandre.

Pero no quiero hablar de Madrid y de su insólita vida en medio del páramo de la poesía. Nuestros hijos se van a La Mancha: David, Álvaro, vicent y David S. Espero que se acerquen a una era, a un viñedo o a las alturas de Belmonte, y contemplen la noche colmada de estrellas, y la Vía Láctea arriba, perfilada sobre las miradas de toda la Humanidad. Cielo majestuoso en mitad de la tierra. Lejos quedan las sombras de los molinos, las ovejas paciendo en cementerios barrocos de avena verde, el cuerpo de Jorge Manrique desangrándose en el campamento de Santa María del Campo de Rus y los ríos secos que desarenan su nada en las bocas del olvido.

¡Id, pues, a la era, al viñedo o a las alturas desde las que una noche Fray Luís de León amó la belleza de su Belmonte natal, y contemplad la Vía láctea!

En Madrid no podréis contemplarla y cuando volváis a Murcia dejaréis una estela vacía de 250 kilómetros de asfalto y reflejos de nostalgia.

Lo recordó Manrique en las laderas de Castillo de Garcimuñoz:



“Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar...”



miércoles, 24 de junio de 2009

Anna Ajmátova retratada por amedeo Modigliani


Casi para un albúm

"Al escuchar un trueno me recordarás
pensando: ella añoraba las tormentas.

En el cielo la franja será ardiente escarlata
y abrasará mi corazón, como antes.

Eso ocurrirá un día en Moscú,
cuando abandone la ciudad para siempre
y retorne al anhelado hogar,
dejando entre ustedes sólo mi sombra."

Anna Ajmátova

jean jaurès: por una vez hablamos de personas...


Parece que hay cuchillos afilados en los perfiles cálidos del viento de junio. Decía Jean Jaurès que el coraje es buscar la verdad y decirla. Es sencillo que resplandezca en tiempos de zozobra, es rentable utilizarla cuan hacha vengadora en el árbol caído, mientras gotean la savia y sus burbujas amarillentas. Pero sobre todo es sencillo opinar cuando se representa a una persona enferma de amnesia, sin pasado, sin casi presente, caída unos segundos antes en el jardín de las delicias y las palabras inocentes. Es humano desconocer la historia porque nos aleja del pecado original y nos convierte en hermosas miradas de niño con el azul de la pureza en el iris retoñado.
En tiempos de zozobra los cuchillos son rayos de sol clavados en el costado de la verdad. Miradas de venganza se posan en los desheredados que lamen sus heridas mientras observan melancólicos las escalinatas que conducen a lo que un día fue su morada. Dagas brillan en la noche estupefacta, ¡ echemos sus restos a la brisa de la madrugada ,que viene salada de un levante al alba ensangrentado!. Arriba, una pancarta anuncia la entrada al Templo y los reyes destronados reclaman su retorno entre coros celestiales y tinajas prestas para recoger la savia de los árboles talados por el metal justiciero de nuestros señores feudales.
Aquí, en esta tierra barrida por el infortunio, esperamos sentados la llegada de los ejércitos de la noche, que nos traen la paz y la palabra calma, y nos sentamos a la puerta de la casa abandonada esperando ver pasar el cadáver de nuestro peor enemigo: el tiempo que todo lo deshace, la poesía, el arte, el amor, los restos del naufragio que un día fue nuestra propia vida...
¡Y no hablamos de baloncesto!, ¡y no hablamos de baloncesto...!

Ismail Kadaré: las blancas noches del Báltico





Hoy han concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras a Ismail Kadaré. Parece que a veces la belleza entra en los salones y jardines de la crítica literaria. Tenemos cuatro novelas del escritor albanés en casa. Una de ellas perdida, tal vez esté en el trastero, las otras tres son el Expediente H, Estudio y El Ocaso de los Dioses de la estepa. ¿Cómo conocimos a Ismail Kadaré?: en los libros de saldo del semisótano de un conocido centro comercial de Murcia. Los pagamos en pesetas, y desde entonces consultamos los premios Nobel para ver si por fin le han premiado. Se lo merece, y desde aquí recomendamos su lectura para estos largos e inciertos meses del estío.

No hay baloncesto, ¿qué nos queda pues?

martes, 23 de junio de 2009

Apuntalar las ruinas: CB Murcia



A cierta edad el pasado se convierte en historia y en relato literario, casi siempre oral y raramente escrito. Sucesos que en nuestra juventud nos parecían anodinos y carentes de interés alguno, se convierten en mitos fundacionales de nosotros mismos. Creamos poesía de un pasado antaño menospreciado, creamos amor de una mirada furtiva bajo el sol del Mediterráneo, creamos arte de los algodones inverosímiles de una nube de septiembre.
Algo similar debe suceder con las organizaciones. Estamos pensando, claro es, en nuestro CB Murcia. Pero si volvemos la vista atrás no encontramos mitos que lo sustenten en la memoria colectiva, no hay literatura escrita u oral que sean pilares de una existencia digna de recordar. Acaso, el mito de la lucha por la supervivencia, grato a los dioses griegos o romanos: veinte años de lucha por la vida, por un lugar bajo las lunas estacionales de nuestra leve tierra.
No parece que en los próximos años podamos erigir en mármol una metáfora de los pilares sobre los que se asienta el CB Murcia. Y ahora que no nos lee Pedro Alberto Cruz, y tal vez nunca nos leerá, desearíamos que el “No typical” tan aborrecido, denostado y odiado sirviera al menos para que nuestro equipo sobreviviera un año más en la ACB.

Recordamos de nuevo a Blas de Otero:

“Unos hombres sin más destino
que apuntalar las ruinas “

Éste parece ser el sino de nuestros políticos, empresarios... apuntalar eternamente la ruinas de un equipo que amamos y, tal ver por eso, sufrimos.

La pintura pertenece al pintor inglés William Turner

lunes, 22 de junio de 2009

Bertolt Brecht: poeta, dramaturgo... lecturas en tiempos de espera



Vivimos en una soledad absoluta, vivimos en un mundo pleno de información sobrante gracias a las nuevas tecnologías pero tenemos el alma recogida en un segundo de angustia. ¿Qué es de nuestro CB Murcia?, ¿por qué no se multiplican las noticias en Internet celebrando la permanencia un año más de nuestro equipo en la élite del baloncesto?. Nadamos en la información pero, hoy, 22 de junio, vivimos en la isla solitaria de Robinson Crusoe, sin tan siquiera el sonido de los tambores de los caníbales.

¿Hasta cuándo este sinvivir?.

Mientras dura la espera, dejamos un poema de Bertolt Brecht, del año 1920.



Recuerdo de María A.



Fue un día del azul septiembre cuando,

bajo la sombra de un ciruelo joven,

tuve a mi pálido amor entre los brazos,

como se tiene a un sueño calmo y dulce.

Y en el hermoso cielo de verano,

sobre nosotros, contemplé una nube.

Era una nube altísima, muy blanca.

Cuando volví a mirarla, ya no estaba.



Pasaron, desde entonces, muchas lunas

navegando despacio por el cielo.

A los ciruelos les llegó la tala.

Me preguntas: “¿Qué fue de aquel amor?”

Debo decirte que ya no lo recuerdo,

y, sin embargo, entiendo lo que dices.

Pero ya no me acuerdo de su cara

y sólo sé que, un día, la besé.

Y hasta el beso lo habría ya olvidado

de no haber sido por aquella nube.

No la he olvidado. No la olvidaré:

era muy blanca y alta, y descendía.



Acaso aún florezcan los ciruelos

y mi amor tenga ahora siete hijos.

Pero la nube sólo floreció un instante:

cuando volví a mirar, ya se había hecho viento.

jueves, 18 de junio de 2009

Ana Ajmátova: Unos van por un sendero recto


" Unos van por un sendero recto,
otros caminan en círculo,
añoran el regreso a la casa paterna
y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es recto, ni curvo,
llevo conmigo el infortunio,
voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
como un tren sobre el abismo".

La lectura de este poema de la gran poeta rusa Ana Ajmátova me ha recordado al CB Murcia. A él va dedicado.
El retrato de la poeta es del pintor Nathan Altman

Pedro Alberto Cruz: un librepensador en Murcia





La persona que edita este blog fue alumna de Pedro Alberto Cruz, padre, en la década octava del siglo pasado. Lo mejor que se puede decir es que era heterodoxo como docente. Por tal razón no nos extrañó que el diario El País definiera al Consejero de Cultura del Gobierno Regional de Murcia, Pedro Alberto Cruz hijo, como historiador del arte y librepensador, porque si algo le ha caracterizado como gestor público es su heterodoxia, su capacidad de provocar y de indignar a diestra y siniestra. Todavía quedan rescoldos de los ataques furibundos de los que fue objeto por la magnífica campaña de promoción turística No typical. También se le critica por su apuesta por el arte con mayúscula en un territorio poco receptivo al arte contemporáneo.

Todavía recordamos la oposición que tuvo en Murcia tanto el Edificio Moneo como la remodelación de la Plaza del Cardenal Belluga, en una ciudad que no objetó cuando el crecimiento urbano y el despropósito arrasó con prácticamente todo su patrimonio monumental.

Se ha acusado al Consejero Cruz de derrochar dinero en tiempos de crisis. Ahora ha declarado que no se puede permitir, ni se va a permitir, que Murcia pierda un equipo de élite baloncestística por poco más de un millón de euros de deuda. De nuevo el Pedro Alberto Cruz heterodoxo e imprevisible. Y sólo podemos aplaudir sus declaraciones públicas y esperar a que los mismos que lo han acusado de derrochador por poner el nombre de Murcia en lo alto del mapa cultural internacional, lo aplaudan por salir en defensa del baloncesto capitalino. Son cosas de la vida y de cierto provincialismo que de tiempo en tiempo aflora como un géiser en la conciencia de nuestros conciudadanos.

Hace unos tres años se reeditó La fea burguesía de Miguel Espinosa. Tal vez sea tiempo de comprar el libro o, en nuestro caso, de releerlo. Seguro que Pedro Alberto Cruz lo ha hecho y tomado nota.