martes, 26 de junio de 2012

La Roja


Mañana juega España, es decir, lo que queda de España, la semifinal de la Copa de Europa de Fútbol. Y juega contra Portugal, es decir, lo que queda de Portugal el acceso a la final del campeonato. Últimamente vivimos de eso, de ver a 22 señores (11 de ellos españoles, es decir, dignos de los dioses grecorromanos) a los que la naturaleza los ha dotado de una rara habilidad para controlar un balón, y de nada más. Luego tenemos a los otros, a los que la naturaleza los ha dotado de otra rara habilidad para arruinar a los demás mientras ellos se van de relax a las Islas Caimán.
Entre unos y otros me quedo con los primeros, aunque si no existieran los segundos los primeros serían prescindibles por mucha naturaleza, habilidad y piernas marmóreas que luzcan en los rectángulos de hierba y algún calvero sureño.

jueves, 21 de junio de 2012

Bopi Slavhe


Me llama el entrenador de mi hijo y me dice que ha leído un poema de Bopi Slavhe, que si lo conozco (el poema y el autor), que desconocía la espiritualidad de la poesía serbia. Le digo que sí, que Slavhe tiene una producción literaria muy interesante manchada, ¡es una pena!, en los años noventa por su militancia nacionalista. Quizá un serbio de Sarajevo no podía adoptar otra aptitud, pero Bopi sí; al menos debió tomarla, haberse opuesto a los designios homicidas de Karadzic.
Slavhe es el poeta de las contradicciones: utiliza metáforas florales en plena guerra, de los racimos de bombas surgen birlochas multicolores que ascienden más allá de las nubes arrastradas por el humo de las explosiones. En algún momento parece que dulcifica la soledad del alma atormentada con un cuenco de ojos asilvestrados que observan su soledad en una habitación con muros de aire. Nadie antes consiguió esa imagen onírica, difícilmente nadie lo conseguirá en un futuro lejano.
Bopi Slavhe termina amando la guerra, la hace corazón de sus sonetos, la acuna en los crepúsculos de la vida, encharcándola en un azul vaporoso, fruto gelatinoso que nos recuerda el árbol del Edén. Sus guerreros aman la lucha, se pasean en triciclos mientras las bombas estallan en derredor, rezan a las ninfas de los estanques rodeados de nubes de azufre, juegan y ríen mientras leen en las aguas profundas de un río de escombros la prosa aterciopelada de “Sarajevo y su metralla”.
Me llama el entrenador de mi hijo y me pregunta si he leído a Bopi Slavhe. Le digo que sí, desde principios del otoño pasado, el serbio de Sarajevo es mi autor de cabecera. 

El autor de la fotografía es Mieza Ajanovic

martes, 19 de junio de 2012

De norias y pasado

Os dejo una fotografía de la Rueda de Alcantarilla, al parecer de 1902 y un fragmento de "El perro negro. Stories from the spanish civil war" de Péter Forgács. Las imágenes son de los años 30. Las dos norias tienen similitudes pero no pondría la mano en el fuego afirmando que son la misma.





¿Alguien puede ayudarme?.


video


sábado, 16 de junio de 2012

Jolgorio humillante


Desde la quinta planta del Hospital Reina Sofía, sobre las azoteas de los edificios del Infante, se ve La Cresta del Gallo, el Pico del Relojero y, más a la derecha, la cumbre rocosa del Puerto de la Cadena. La bruma de la amanecida desdibuja los perfiles oscuros de la sierra y el sol brilla con el estrépito luminoso y callado de su dominio absoluto hasta, al menos, octubre. Tal vez por entonces poden las moreras de los jardines y la brisa otoñal refresque los atardeceres siempre dulces de estas tierras mediterráneas.
El tiempo, ese misterio que permanecía casi inalterable en nuestra niñez y adolescencia, dibuja nuevos paisajes ante nuestros ojos. Hace dos años fue una sábana blanca cubriendo el cuerpo inerte de un ser querido, hoy es una ventana de un hospital, un río inmóvil abajo, una hilera de palmeras a lo largo de la avenida Infante don Juan Manuel. El tiempo es todo, ahora lo sabemos.
Ayer en el turno de tarde el familiar de un paciente ingresado se encaró con las enfermeras y auxiliares de la planta. Los mismos tópicos de los últimos años. Ser albañil si es un trabajo, lo demás privilegio. Hemos perdido la batalla cultural. En algún tiempo conseguimos victorias momentáneas, pírricas, ahora sabemos que el Consenso de Whashington es un tornado que tritura nuestro presente y trastoca la posición de las cosas.
Hace unos años se decidió disciplinar a los trabajadores. Demasiados derechos, derechos exacerbados- pensarán muchas de las personas que demonizan leyes como la prevención de riesgos laborales o la de igualdad entre hombres y mujeres, simples transposiciones de las Directivas europeas, derechos básicos en cualquier democracia avanzada europea-. En poco tiempo tales ideas han tornado mayoritarias en nuestra sociedad y ya se pide trabajo por un plato de lentejas. Ya no importa la salud laboral, la igualdad, la protección ante la enfermedad, el subsidio de desempleo, todas aquellas cosas por las que lucharon nuestros antepasados durante dos siglos. Los medios de comunicación, esos periódicos, emisoras de radio y de televisión que son esclavas del accionista mayoritario y, por tanto, de sus caprichos y de sus compromisos ideológicos, han concluido que para ser libres hay que aceptar nuevas formas de esclavitud y así lo han transmitido a la sociedad. Y casi todos, y todas, volvemos a los lemas decimonónicos, como el “vivan las caenas”. Y estamos dispuestos a llevar grilletes a cambio de un trabajo, de un contrato mísero con míseras contraprestaciones.
Lagarde, del FMI, ha avanzado las medicinas para los próximos meses: subida del IVA, bajada del sueldo a los empleados públicos. Ahora solo falta su escenificación. Todavía recuerdo algún titular de los diarios del 12 de septiembre de 2001: “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Norteamérica” (o algo parecido). Titulares muy similares al “Europa guarda el aliento ante las elecciones griegas”.
La libertad política parece que ha muerto. En su entierro participamos casi todo la sociedad con un jolgorio humillante para nuestros abuelos.

viernes, 15 de junio de 2012

JIJI-JAJA


Ayer impactó un cometa en el cristal de mis gafas. Durante unos segundos quedé aturdida. Una luz blanca brillante pareció iluminar todas las venas de mi cuerpo. Poco a poco, frente a mí se abrió una espiral de arcos iris millones de veces superpuestos, y al fondo, en un punto de una lejanía inconcreta, con la textura de la piel de melocotón, leí los nombres de los que llegaron. Nombres y apellidos alineados en vertical sobre una losa de terracota forrada con jirones de piel de los que nunca llegaron, un universo de pigmentos de piel iluminando el Big Bang del baloncesto. Luego, vi los bosques de Nueva Inglaterra, las arboledas teñidas de rojo, la alfombra de hojas de un suelo húmedo, musgoso.
Solo me quedó pensar que el universo de los que no llegaron, con sus miles de millones de luces eternas de ilusión, era hermoso. Y decidí esperar a agosto, a sentir en la piel la lluvia de jirones de sueños perennes que perviven porque fueron. Atrás queda esa piel gangrenada de la que nos habla un anónimo lector de nuestro blog,

Aquí en nuestro mundillo del baloncesto "NADIE OLVIDA" y jiji-jaja, pero sin olvidar. Y las putadas recibidas, en cuanto se puedan devolver, a devolverlas. JIJI-JAJA”.

que en algún momento de la Vía Láctea dejará de ser porque la gangrena es el poder de los que deciden pero también su enfermedad.

jueves, 14 de junio de 2012

Relato de un naúfrago (*)


Si de verdad quieres luchar, apaga hoy el televisor a las 20 horas 45 minutos, baja las ventanas de tu habitación, reclínate en la cama, observa el techo, allí dónde se cruzan las líneas del pasado y del presente, y respira profundamente. Cuando despiertes, España habrá jugado un partido de fútbol, habrá ganado, empatado o perdido, pero la miserable realidad que están diseñando para ti, para mí, para todos nosotros, permanecerá invariable, y cuando te levantes mañana y mires en derredor, los periódicos hablarán de una victoria, un empate o una derrota, pero los rostros de tus compañeros de desayuno serán los mismos que los del desayuno anterior: ojerosos, cansados, hablando de fútbol pero sufriendo por las necesidades del hogar, rezando para que el despido sin indemnización no llame a la puerta de sus despachos, calculando los ahorros extras necesarios para la matrícula de la universidad en julio o en septiembre.
Vivimos una época terrible en la que todavía se habla de emprendedores, de esfuerzo individual, de objetivos programáticos, de similitudes entre la forma de afrontar la vida y el baloncesto o el fútbol.
Otro día hablaré de García Márquez y del Todo de su novelística.

(*)- No es un secreto que el zapato de la portada de la novela de García Márquez pertenece a Rajoy.

martes, 12 de junio de 2012

Por los barrancos y sembrados


Por los barrancos y sembrados de Polonia y Ucrania corrió en abundancia sangre semita. También corrió sangre y hambre ucrania y polaca, huesos apilados y piel adherida a la sequedad de la tierra.
Eso ya no importa. Ucrania y Polonia son países europeos, como cualquiera de las decenas de países europeos donde corrió la sangre, reventó el campanario de la catedral o se pudrió la carne debajo de toneladas de escombros y tanques transitando por las ruinas.
La guerra ya es solo una imagen borrosa de un pasado olvidado, la guerra y sus posibilidades de crueldad humana. No obstante, cuando en el pasado se vertían a las aguas de los ríos millones de litros de leche o se quemaban los excedentes agrícolas para evitar el hundimiento de los precios, en otros lugares, allende los mares y los océanos, la piel de los niños seguía pegándose a los huesos como calcamonías de estrellas del fútbol y la gente yacía debajo de los escombros de un cielo azul sin bombarderos rasgando sus leves nubes de algodón.
La guerra y la injusticia, la economía y la miseria....

domingo, 10 de junio de 2012

tribus


Mientras las tribus europeas se desgañitan en Polonia y Ucrania y los huesos flotan en el río arrastrados por la corriente, Lucía me escudriña el rostro grave y me interroga:
-¿Y ahora qué?.
Le señalo el cielo azul, la brisa tórrida que agita levemente las hojas de los sauces, las calles vacías, junio y sus luces de naranja incandescente, los pocos euros que guardo en el bolsillo del pantalón y le digo, en un susurro de luciérnagas y de cascadas de espumas boreales, que es hora de unirnos a la tribu. Fuera no somos nada, dentro tampoco, pero su griterío ensordecedor nos evita pensar y nos lleva de su alas de inconsistente desenfado entre las tormentas de la primavera y las desilusiones del estío.
Mientras la tribus europeas de desgañitan en Polonia y Ucrania, Lucía y yo nos besamos desnudos en mitad del césped y el amor es invisible entre tanto salvaje dando patadas a balones de fútbol.
Es nuestro momento, Lucía.  

sábado, 9 de junio de 2012

Intervenidos


Sí, leyendo a Robert Fisk concluimos que todas las guerras son guerras por la civilización, por una forma de entender la civilización que excluye a las demás. Y ahora, mientras Rajoy me mira y Zapatero duerme plácidamente en cualquier nube de la tramontana, pienso que las guerras económicas contemporáneas han impactado en un país con políticos de una mediocridad decimonónica, como aquellos que hicieron el ridículo en contiendas coloniales o buscaron en la autarquía el aislamiento de las navajas brillando a la luz de la luna.
No sé que pensar. La radio amplifica los gritos de una sociedad ruidosa. Hemos sido intervenido, Europa nos ha enlazado el cuello con la cuerda de la asfixia social. Todo lo que ha erigido la gente común, trabajadores que pagan sus impuestos religiosamente, con los que se han diseñado los sistemas sanitarios y educativos públicos, está en peligro. Esa gentuza que ha entendido el lucro como fruto del esfuerzo individual, toda esa letanía neocon que nos ha hundido con sus mentiras del crecimiento continuo y el fin de los ciclos económicos en sociedades diseñadas para el desenvolvimiento libre del mercado, todos esos banqueros, políticos corruptos, alcaldes prevaricadores, ladrilleros de urbanizaciones de lujo, paramount o aeropuertos sin aviones, nos han hundido y con nosotros se hunde también, y aquí el dolor y la rabia, todo el esfuerzo de una sociedad, de una gente común que ha pagado sobradamente la educación, la sanidad y los servicios sociales que tenemos, que teníamos, hasta ahora.
Se transfiere la deuda privada, creada por toda esa gentuza, al sector público. Y al transferirse se exige que se reduzca y que se desmantelen las prestaciones del estado a los ciudadanos. Y mucha gente común, esa que se escandaliza con los rolex de Méndez o con los viajes de Toxo a los fiordos noruegos, arenga políticas de desmantelamiento que objetivamente les perjudica. La deuda privada es transferida y con ella todas las exigencias que están ahogando a países como Grecia y Portugal.
Es increíble tanta cara dura.