sábado, 18 de octubre de 2014

Las serpientes quietas

No lejos,
las serpientes quietas, calladas,
observando el brillo del sol sobre los rastrojos,
el latido inane de las barcazas,
que eran exhibidos por las plazas de los pueblos
y enturbiados en las charcas de las aldeas,
el silencio que pudo ser eterno
de los versos recitados
en los contrafuertes de la lealtad y de la verdad.

El mechón de cabello del poeta
en la cajita de música,
madera oscura que huele a muerte,
y un poco más allá su mano asolada,
el reflujo del agua de la laguna
y el brillo de los saltamontes
que penan el crepúsculo
con una pose de tumba colectiva.


En la línea pardusca de las colmenas,en la ladera de los diapasones que templan el alma,
a la vista del campanario que domina el valle,
se excavó una fosa común.
Allí fue enterrado el poeta,
y con los huesos de raíces
y lombrices blanquecinas de sus vecinos,
compuso un poema a las estrellas,
extraños versos para un hombre
de ojos de arena mojada.

La miel regó la tierra removida,
se fragmentó en perlas dulces
y cada flor de la primavera siguiente
se vistió con el olor,
con el sabor,
con el amor de los enjambres de abejas
que murieron en los campos de batalla,
junto a las barcazas,
el musgo
y el semen estéril de los soldados.
Aquella franja de tierra fue solar de libertad
en los terribles años que sucedieron a la derrota,
allí estaban esparcidas las palabras del poeta del agua,
de la tierra,
de la luz
y de la desdicha...

viernes, 17 de octubre de 2014

Ya no queda en el lugar...

Ya no queda en el Lugar palomar como el de nuestro padre,                  

abandonada la aldea,
asilvestrados los campos,
secos los pinares,
ardientes las semillas
que nos da la madre naturaleza,
olvidados los escondrijos de nuestros antepasados
debajo de la nieve,
de los sarmientos
o de las mieses desbriznadas.

La llave de los misterios
se perdió en la ponzoña de las alcantarillas de Madrid.
La llevó mi abuela anudada al cuello
en los largos paseos por el Barrio de San Blas,
con sus medias de lana
y su mirada hundida en las tumbas presurosas del pasado
(en los bordes húmedos de las nichos excavados,el pasado dibuja el origen y el fin de la vivida dignidad,
un hilo de tierra sin nombre,
una casi perfecta cuerda de abejas,
un susurro como de bombas astillando los troncos,
y las ramas y las hojas, de los almendros).


La primera caída supo a miel,
la tierra a hiel.
Una a una sucumbieron las colmenas
bajo el silbo caníbal del hacha.
La miel se solidificó en el polvo del páramo,
sin nombre ni pergamino.

jueves, 16 de octubre de 2014

Una tarde temprana de agosto

Fue la segunda caída, o la tercera                                               
(para el caso los proverbios son inútiles).
En medio del campo,
con dos hileras de arbustos espinosos
rodeando la piedra manchada de sangre,
el mechón amarillo de cabello un poco más allá,
cerca de riachuelo,
y la mano asolada por las moscardas
de una tarde temprana de agosto.

Rebaño de muerte,
en lontananza la luz de los álamos
y más allá,
en el corazón envuelto de polvo,
la mansa mirada del pastor
y su pelaje sucio y deshilachado.

¡Si al menos el perro ladrara
cuando el viento sopla del bosque,
o cuando las aguas brotan del corazón de la tierra
y las barcas se balancean levemente
con los cantos lanzados en derredor,
espejando el cristal
que refleja peces oscuros y cangrejos antediluvianos!.

¡Si supiéramos defendernos de la lluvia de redenciones
que se apelmazan en los limos de la sequía,
mirar el sol con la mano de visera
y el alma de misterios abiertos
a la brillante claridad del páramo!.

Mentiras,
hemos aprendido a mentir
(y a reescribir lo pensado)con la materia del olvido.
Y allí, en aquella colina blanca,
se alzan sobre la perpendicular del desierto
(rastrojos amarillos, relojes de arena y ovejas de lana pardusca)
molinos de encalado negro,
velas blancas
y el armazón petrificado de una clase social náufraga
que todavía guarda reaños
para embalsamar sus mortecinas verdades
en tinajas de barro rojo
o en la carcoma interior de un olmo centenario,
espasmo inútil de longevidad frente a lo sempiterno:
la espadaña, la cruz de latón y el calabozo de los perros,
enfermos todos de tristeza
y de luna ausente.

lunes, 13 de octubre de 2014

La nueva banca mediterránea...



Hoy, al pasar delante de un banco, antes Caja de Ahorros, he leído un cartel de publicidad con el siguiente eslogan: “La nueva banca mediterránea”. Y me he puesto a temblar, no sé si por “banca”, por “mediterránea” o por la conjunción de “banca” y “mediterránea”. No sé, me recuerda al consumo de  lencería femenina a las tres de la mañana, a las pernoctaciones en los paradores nacionales, a las compras en boutiques de lujo o a la retirada de dinero en efectivo. Por lo que siempre sentiré curiosidad es por los libros que se compraron con las tarjetas negras. ¿Paulo Coelho?, ¿manuales de autoestima o de nuevos ricos?, ¿de protocolo?, ¿Anatomía de Grey o las obras completas de Marx y Engels?, ¿El amor en los tiempos del cólera?, ¿En busca del tiempo perdido o Coge la pasta y sal corriendo (esto último, es una película, una obra de teatro o el estado sentimental de la casta patria?).

La nueva banca mediterránea. ¡¡¡¡Uffff!!!. 

domingo, 12 de octubre de 2014

Es mejor quemar banderas que quemar libros...

Es mejor quemar banderas que quemar libros, sobre todo si las primeras son de nailon (me provocan alergia)
es mejor quemar libros que quemar campos de trigo, sobre todo en tiempos de guerra, que lo son también de hambruna,
es mejor quemar campos de trigo que pueblos campesinos, hundidos allá en el fondo del valle, junto a un río blanco como la piel de mi amada,
es mejor quemar pueblos campesinos que incendiar los mares con fuel o con la costra de sangre que dejan los tiranos en las pieles de los pueblos,
es mejor incendiar los mares con fuel o con la costra de sangre que dejan los tiranos en las pieles de los pueblos que quemar la sonrisa de una niña de, digamos, siete años con el dorso de la mano,
es mejor quemar la sonrisa de una niña de, digamos, siete años con el dorso de la mano que abrasar los sueños de miles de niñas en los prostíbulos de Asia, o de África, o de la calle de atrás de tu casa,
son mejores las desgracias individuales a las colectivas, pero el crimen, el pecado, la aberración es la misma en uno o en otro caso.
Quemar una bandera, quemar miles de banderas,
quemar un libro, quemar miles de libros,
un trigal, miles de trigales,
un pueblo de chozas de barro, miles de pueblos de chozas de barro.....

Cuando se hace por primera vez, el veneno se inocula en la sangre y ya todo es destrucción, muerte y olvido.

viernes, 10 de octubre de 2014

Han ido a por nosotros...

Han ido a por nosotros enseñándonos sus fauces. Y no hemos visto nada bueno, solo oscuridad y engaño. La historia de nuestra tierra es la crónica del olvido. Hemos enterrado la verdad, y con ella a los hombres y mujeres de valía que alguna vez fueron los heterodoxos condenados al destierro y el oprobio. Gente que habló en voz alta, que luchó, que murió o que se marchó con una maleta y la mirada perdida en un paisaje de somb
ras compactas y luces deslumbrantes.
¿Y con qué nos hemos quedado?: con curas, monjas, poetas que versaban más acá de la cuenta, escritores olvidados, padres de ilustres, barracas, jotas y otras mendicidades. Mediocridad, provincianismo y aburrimiento. Ni siquiera Ramón Gaya es hijo de esta tierra, ni Mariano Ruiz Funes, ni Carmen Conde, ni Antonio Oliver, ni tan siquiera nuestro Vicente Medina…
 Perdimos alguna vez la capacidad, o el poder, de recordar, de inscribir en el frontispicio de nuestro horizonte vital las vidas de otros murcianos y murcianas que fueron parte del mundo, que bebieron de las fuentes de la tolerancia y de la libertad, y solo quedaron los nombres de la servidumbre, de sus amos, de las gentes que nos negaron una y mil veces la condición de seres humanos. Cuando miramos para atrás, y cruzamos los lindes del siglo, vemos una estepa yerma, sin luces, sin árboles frondosos que pudieran cobijar bajo su fresca sombra los latidos de la verdad. Ellos siempre fueron los amos, escribieron la historia y segaron el recuerdo de las gentes que pudieron ser nuestros referentes, humana y espiritualmente.
Es difícil vivir en una tierra que borró la memoria de sus hijos e hijas, de todas aquellas personas díscolas que quisieron cambiar la realidad y que se estrellaron con el poder caciquil de los señores del país. Gentes que vivieron muchos años silenciadas, señaladas, olvidadas, desarraigadas de la memoria colectiva, y a las que, con la democracia, se les dio migajas en forma de rótulos de calles, nombres de algunos (escasos) institutos y museos aislados, mientras su pensamiento, su obra, su arte era obviado.

Y ahora, con la crisis, con el despertar colectivo que ha supuesto saber que volvemos a estar en la ruina porque los mismos caciques de siempre han vuelto a enriquecerse a nuestra costa, mientras se rasgan las vestiduras porque algunos y algunas nos atrevemos a cuestionar sus ladrillazos y tijeretazos, sería bueno, sería decente, volver la mirada y recordar que no todo el pensamiento, la literatura, el arte de nuestra tierra estuvo siempre en manos de la mediocridad y el dominio indecente. Tuvimos liberales, tuvimos gente abierta a una cultura cosmopolita, tuvimos personas a las que se las quiere enterrar en el valle del olvido porque son ejemplo palpable de que una vida distinta y más libre es posible en estas tierras mediterráneas, en estos paisajes murcianos anegados por la intolerancia de unos pocos.

jueves, 9 de octubre de 2014

Un reino eterno....(*)



En el Reyno de Murcia se envuelven longanizas con billetes de quinientos euros, se desprecian los impuestos directos, no así los indirectos, porque los ricos son mayoría y los pobres se refrescan con la brisa de octubre de las noches meridionales, que son blancas como las noches bálticas y serenas como el crepúsculo en los bosques boreales.
El tiempo transcurre en el Reyno de Murcia como en los días de La caída de los dioses de la estepa de Ismail Kadaré. Tierra hermosa, agua, mar, vida, mientras se recrudecen las campañas contra el pensamiento divergente, se abomina de los premios nóbeles y se mira en el ombligo ajeno el origen de toda maldad e ineptitud, congénitas en los otros, inexistente en nosotros.
En el Reyno de Murcia la vida se desenvuelve como en las mejores novelas de ciencia ficción: la paloma blanca del replicante fenece en las manos de la cultura, Blade Runner se proyecta en los cines de Orión y los parques temáticos atraen buitres a los futuros bosques, rápidos y estrellas dóricas de los alrededores de Alhama. ¿Alguien ha indagado la semejanza temática entre la novela decimonónica española y rusa?. Seguro que sí, pero nuestros valcarcianos no leen literatura, solo los apuntes de sus cuentas corrientes. Es triste como la tristeza de un incendio reflejado en la cara heroica de la luna declinante.
El Rey Padre nos sigue gobernando  con una guitarra española. De madrugada, canta a las nubes blancas que cruzan el cielo y observa perplejo los láseres de las zonas de fiesta. En derredor, los poetas escriben odas, sonetos, versos de rima libre, se acuestan a altas horas de la madrugada, hablan en los consejos de gobierno, beben y sonríen al rey. Toda la poesía del país de los últimos 16 años puede leerse en el Boletín Oficial del gobierno. Es mala, malsonante, sin ritmo, sin colorido: hangares desiertos, ciudades vacías en mitad de la nada o paralizadas a medio construir, proyectos futuristas, incendios, cuervos alrededor, serpientes, tortugas abrasadas, cloacas, dinero enterrado…
Nuestra felicidad en el Reyno de Murcia es relativa. Somos y no somos, reímos y lloramos al unísono, observamos en los demás la perfidia de la insolidaridad pero obviamos la nuestra propia, leemos Escuela de Mandarines y miramos para otro lado, reflexionamos sobre el caciquismo de la Restauración e intuimos los rostros de sus beneficiarios en la Corte Regia, sabemos que vivimos en el desastre permanente pero minimizamos y somos felices, somos un pueblo de súbditos felices gracias a Él, a nuestro eterno Rex

(*)- "Fue tan largo el duelo que al final casi lo confundo con mi hogar". Vestusta Morla


martes, 7 de octubre de 2014

Si alguna vez has sido hermoso en fragmentos de cristal...

" Si alguna vez has sido hermoso en fragmentos de cristal
Que empapan las estrellas con su luz de ojos de halcón,

Si alguna vez los pasos que retumban en el rocío de la madrugada
Han sido relámpagos con los que saciar la sed
De un cuerpo azul, húmedo, de sortijas de risa
Y bocas de papel y arena,

Si alguna vez tu cumpleaños te ha mortificado
Con una sonrisa de hiena ante su festín putrefacto,
Y has querido huir de las raíces de cemento
Que te atan a la realidad de bordados profilácticos,

Si alguna vez las calles han sido tu refugio
Y en mitad del campo, en lo alto del campanario,
En el frío tributo de dolor del asta de un toro bravo
O en las cornisas de carámbanos de las Torres Gemelas
De finales del siglo fenecido, has amado con el abandono
De las baterías de las lechosas cortinas del mar,

Si alguna vez has odiado el espejo del cielo
Y has llorado oculto
en los sifones de los edificios
Buscando la oscuridad eterna entre las ratas,
Las cucarachas y los orangutanes convertidos a la fe verdadera,

Si alguna vez has leído poemas de amor que te espacian la mente
Con las esquirlas oxidadas de los dientes de las comadrejas de los bancos
 Santander, Popular, Deustsche, Société Générale, England
(et alter)
Y has introducido poemas de Else Lasker-Schüler en los tarjeteros
De las cajeros automáticos con la intención de protestar
Y gritar y gritar y gritar y gritar y gritar
Hijos de puta en sus caras sonrosadas por el hielo del $,

Si alguna vez te has sentido persona y no has abofeteado el rostro macilento
De las fotografías de las portadas de los diarios más influyentes,
 te has meado y el viento se ha reído de ti porque eres  mediocre,
un perdedor, un harapiento, el gusano que te mira desde el dedo pulgar
y te señala con sus flacidez
y te guiña un ojo
y te devora la carne del cerebro, blanca, grasienta,
inútil para cualquier cosa que no sea babear ante una joyería,
o un concesionario de coches,
o una inmobiliaria,
o una tienda de ropa de marca…

Si alguna vez has pensado que yo no te miraba
Mientras tus ojos hundían la lujuria en un mar de relojes de oro,
Cartas náuticas, candelabros de plata, luces de mariposas
Aleteando nubes de aguardiente en el espacio minúsculo
Del ojo de una aguja,

Si alguna vez has pensado que pensar
No cimenta  Presas de las Tres Gargantas, ni humilla pueblos
Arrastradas gentes por el fango,
Ciudadelas de estrellas diurnas, luna hambrienta
De labios carmesíes, cuerdas infinitas que se ocultan
Detrás de los cedros y la nieve del Líbano,

Si alguna vez has adorado el becerro de oro,
Has leído dogmas de fe en libros sagrados
Que triangulan la mirada de la muerte en los versos satánicos
Del río de versos latinos en el canto opaco de los monjes
Gregorianos,

Si alguna vez has sido hombre
Y no has despreciado el ritual de la sangre,
Derecho natural desde las primeras pinturas rupestres naturalistas,
Y has besado con los labios de la mentira
Las conversaciones de los grupos de menos de cuatro personas,
Balas de gomas, botes de humos, sonrisas profident,
Una yegua de parto, el calor de la placenta,
Arde la paja y con el la vida de los seres abisales,

Si alguna vez has sido libre y no sabes la razón,
Volverás a leer este poema,
Quizá no la encuentres pero te reirás de ti mismo".

lunes, 29 de septiembre de 2014

Explosivos exógenos en la lengua de la nube


La noticia publicada ayer por El Confidencial, el (auto)denominado diario de los lectores influyentes, que informa que “Podemos apunta ahora a CCOO y UGT: va a crear un sindicato para desbancarles” tiene las suficientes contradicciones para que pensemos, en un primer momento, que se trata literatura panfletaria que busca enervar las relaciones en una izquierda española que está sufriendo sacudidas telúricas en su forma de organizarse e interrelacionarse versus repelerse. Sería un tipo de explosivo exógeno para enfrentar, atomizar, rediseñar nuevos reinos de taifas en el convencimiento que la división de los otros es el maná de la derecha española, la política pero también la de los que manejan los hilos de las marionetas que transitan por las páginas de la Constitución, creyendo que esta es la marmita en la que se cocinan las fortalezas de la nación.
Si tal interpretación no fuera esta, nos enfrentaríamos a otra no menos preocupante: la de unos ideólogos omnicomprensivos, ahistóricos, que deambulan por los retazos de la realidad económica y social pontificando un pensamiento creado exnovo después de reiniciar la historia y sus luchas milenarias. No creemos que tal posibilidad tenga mucho de real. No imaginamos a Iglesias, Monedero, Bencasa, Errejón prisioneros de la enfermedad del olvido histórico; su formación académica no parece avalar tal hipótesis. Hablamos de gente que ha leído mucho, seguramente sin llegar a enloquecer, literatura histórica. Ellos sabrán, o conocerán, la metáfora de la historia como un árbol frondoso y enfermo a la vez, la de las ramas secas que fueron podadas por la barbarie social y de las ramas guías que abren en el vacío nuevas formas de dominación social . La savia de las ramas más vigorosas actuales no bebe del igualitarismo milenario, el religioso y el posterior laico, sino de escuelas como la de Chicago o la anterior vienesa, aunque el árbol esté podrido desde hace decenios merced a la otra barbarie medioambiental. Hace ya siglos que el igualitarismo dejó de ser herejía, pero todavía hoy nadie ha talado sus ramas y los espectros de lo que pudo ser y fue exterminado vagan por las verdes campiñas inglesas.
No puede desconocer Iglesias la historia desde la implantación de los estados modernos, tampoco la acumulación de capital conseguido mediante el expolio de la propiedad privada de los humildes, menos aún los primeros socialismos, el marxismo, el anarquismo, la formación del movimiento obrero, tanto el sindical como el político aunque ambos se confundieron durante demasiado tiempo. Si la desconociera, no sería Iglesias y su discurso no hubiera roto con las ideas inmutables que a otra cierta izquierda la hecho lenta, pesada, incapaz casi siempre de adelantarse o siquiera comprender los movimientos del vientre social.
Dejando aparte, la identificación de los sindicatos de clases con la llamada casta, la venta quincallera de certificados de pureza anticasta o de otros excesos del lenguaje que, podemos suponer, es fruto de un deseo de poner patas arriba todos los valores que hasta ahora considerábamos seguros, sorprende que fuentes (nunca identificadas) de Podemos afirman que CCOO y UGT “no tienen discurso propio” por sus “relaciones de dependencia con Izquierda Unida y PSOE”. El problema, y en esto no habrá disputa, es que la supuesta dependencia de UGT y CCOO de IU y PSOE forma parte del discurso secular de la derecha española, es uno de sus titulares más queridos, es la razón de ser de los sindicatos profesionales o amarillos que siempre han intentado imponer a la clase obrera española. Todavía se recuerda a un político llamado de izquierdas como Alfonso Guerra azuzando a profesionales de alto nivel retributivo y de gran capacidad de presión para que se organizaran al margen de los sindicatos de clase antes y después de la Huelga General de 1988. Y sobre lo de que “no tienen discurso propio” llama a carcajearse en el centro del ágora, del lugar público donde han de intercambiarse las ideas. No, es evidente que los anónimos teóricos de Podemos tienen bastante bagaje intelectual para saber que el movimiento obrero y y político de izquierda separaron sus caminos, antes en otros países, entre profundas divergencias sobre como afrontar el cambio social y la profundidad del mismo.
Pero, ¿cómo se supone que el nuevo sindicato va a tener discurso propio y autónomo asumiendo “los valores de Podemos?. ¿Se trata de un nuevo desliz de personas que persiguen cambiar el significado de las ideas con la novis verbis de Podemos desconociendo que el idioma es una construcción social diacrónica?. ¡Sustituir sindicatos sin discurso propio por su dependencia política por otro sindicato con el discurso (y los valores) propio del partido nodriza en el que cabe todo menos, al parecer, la impureza y sus manifestaciones!.
Los lugares comunes de la derecha más rancia aflora por los costuras del artículo. Al parecer, gente anónima de Podemos, pero sobradamente preparada, se ha reunido con sindicatos pequeños, seguramente de ámbito nacional y local, para conocer sus impresiones sobre el lanzamiento de un nuevo sindicato. Al parecer, estos sindicatos con experiencia de lucha obrera, transmiten la idea de que tanto CCOO como UGT son casta porque son mayoritarios y son mayoritarios porque pactan pucherazos (“cada comité de empresa, cada administración, “tiene ya marcado un cupo de representación de delegados sindicalespara cada una de las centrales históricas”) y porque tienen estructuras estables (lo que, por otro lado, permite su estabilidad en el tiempo). No sabemos que sindicatos son estos. Si participan en procesos electorales sabrán que no hay cupos y que muchas veces las contiendas electorales son duras y sin concesiones con independencia de que tener estructuras estables favorecen obtener mejores resultados, aquí y en Sebastopol.
Todo el artículo, desde el principio hasta el retorno eterno a la formación que imparten los sindicatos, y no solo UGT y CCOO, tiene el estilo de panfleto, de estar escrito para dividir y enfrentar para evitar que los movimientos telúricos de la izquierda española acaban definitivamente con el cainismo tan conocido y azuzado por las derechas patrias.
Por último, vamos a suponer que los delegados de Podemos se han entrevistado con organizaciones sindicales minoritarias, que ciertamente persiguen la creación de un nuevo sindicalismo “que deje la ideología en casa” (leer Somos, Podemos y la ideología que se quedó en casa), que cometa los mismos errores que ya cometieron UGT y CCOO en su tiempo, que persigan moralizar el sindicalismo como pretenden moralizar la sociedad toda (en este sentido, Podemos nos recuerdan a las sectas religiosas inglesas de los siglos XVII y XVIII que hicieron más de lo que se cree en la génesis del movimiento obrero internacional). Supongamos que Podemos es una nueva religión laica que pretende diseñar la sociedad nueva desde el rechazo del pasado. En este caso, solo queda manifestarles mi profundo pésame. Deberían volver a sus cátedras, a sus libros y leer a Tuñon de Lara, a Pierre Vilar, a Juliá, a los historiadores españoles que se han acercado al movimiento obrero español desde el siglo XIX y aún antes. Sabrían que el sindicalismo se construye en la mina, en la fábrica, en la calle, en las cárceles y en las miserias del modo producción capitalista, o feudal, o esclavista, o asiático... No en los cafés ni en las pizarras de los departamentos universitarios. Como lo hicieron UGT y las Comisiones Obreras.

Pero supongamos y creemos sinceramente que el artículo de El Confidencial es un panfleto. Desde el momento que no da nombres, ni siglas sindicales y solo generaliza desde la estulticia, podemos pensarlo así. Supongamos también que si Podemos quiere insuflar un hálito de innovación al sindicalismo clásico (los sindicatos con los que se ha reunido también lo son) se sentará a la mesa, al menos con CCOO

jueves, 25 de septiembre de 2014

Una rosa y no más...




Realmente, aquella mañana, después de  la tormenta de la madrugada y de las ramas de las acacias arañando con sus papiros de luz otoñal los cristales de la ventana, fue extraordinaria. Y no lo fue porque el sol brillara en lo alto de un cielo limpio y, después de muchos meses,  azul como esos mares que vemos en las postales y en los que sabemos que nunca podremos nadar, sumergirnos, sentir su cálido terciopelo en la piel, besarlos con los labios mientras observamos en la arena del fondo el rostro más querido del pasado, del útero de Selene. No. La mañana asemejaba un racimo de sueños anudado por el cielo rosáceo del alba. Y esa apariencia la hacía extraordinaria, una mañana de calidez meridional; y esa sola idea, y esa boca en la mía, y ese cuerpo desnudo empapado de bruma y de lluvia otoñal, y esa mirada, y esa habitación blanca, sencilla, una rosa y no más…

Realmente, aquella mañana era nuestra mañana y el mundo y sus miserias ni siquiera recuerdo.